viernes, 16 de noviembre de 2018

Analizando con Bauman


Como dice Zygmunt Bauman, “nuestra sociedad es una comunidad de consumidores en el mismo sentido en que la sociedad de nuestros abuelos (la moderna sociedad que vio nacer la industria) merecía el nombre de productores”, a demás de tratarse de Somos una sociedad de excesos y desechos viviendo en una economía de engaño.





Bauman nos define como una sociedad moderna líquida, porque nuestras conductas personales cambian antes de consolidarse nuestros hábitos colectivos. Los logros individuales no llegan a solidificarse en algo duradero, los valores se cambian por gratificaciones inmediatas y la insatisfacción constante se convierte en el motor de la economía.

"Los triunfadores en esta sociedad son las personas ágiles, ligeras y volátiles como el comercio y las finanzas. Personas hedonistas y egoístas. El nuevo modelo de héroe es el triunfador que aspira a la fama, al poder y al dinero…, por encima de todo, sin importarle a quién se lleva por delante."



MODERNIDAD LÍQUIDA

Una vida fluida que hace de nosotros, individuos cada vez más aislados y ajenos de una conciencia social, dominados por los sentimientos de inseguridad.

En la modernidad líquida, el mundo, las cosas, los animales y las personas son objetos de consumo, que pierden su utilidad en el mismo momento de ser usados. Los objetos de consumo tienen una esperanza limitada y, cuando sobrepasan este límite, dejan de ser aptos para el consumo, se convierten en objetos inútiles. Así, la lealtad y el compromiso son motivo de vergüenza más que de orgullo, porque son valores duraderos.

En un mundo de carácter empresarial y práctico como el que vivimos (un mundo que busca el beneficio inmediato), todo aquello que no pueda demostrar su valor con cifras es muy arriesgado. Por tanto, materias de estudio como la historia, la música, la filosofía…, que contribuyen al desarrollo del ser humano -más que a obtener una ventaja social, política o económica- son cada vez menos calificadas.

LA INDIVIDUALIDAD Y EL SENTIMIENTO DE PERTENENCIA

Este filósofo nos dice que buscamos nuestra individualidad o autenticidad a través de la identificación con un grupo social.


La sociedad nos obliga a ser únicos, pero ella misma da las pautas para conseguirlo. Para satisfacer esa necesidad de individualidad, nada de buscar en nuestro interior: la autenticidad se encuentra bebiendo un determinado producto, llevando una marca de ropa interior, hablando con un determinado móvil, manejando un determinado auto… Todos llevan o quieren llevar las mismas marcas, van o quieren ir de vacaciones a lugares que se han puesto de moda, leen los mismos best sellers y todos se creen singulares a través de la identificación con otros.



“La lucha por la singularidad se ha convertido en el principal motor, tanto de la producción en masa como del consumo en masa. Todos son singulares utilizando las mismas marcas y aparatos, y serán más o menos singulares dependiendo de la capacidad de compra y actualización de los objetos, y esto, evidentemente, requiere dinero.”

EL “HOMO ELIGENS”

Somos un “homo eligens”, hombre elector (que no hemos de confundir con el ser humano que realmente elige). El homo eligens es un yo permanentemente impermanente, completamente incompleto, definidamente indefinido, auténticamente inauténtico. El homo eligens y el mercado de consumo conviven en perfecta simbiosis

El mercado no sobreviviría si el homo eligens o consumidor no se apegara a las cosas.



LA INSATISFACCIÓN  COMO MOTOR DE LA ECONOMÍA

Para Bauman, esta sociedad de consumo justifica su existencia con la promesa de satisfacer los deseos humanos como ninguna otra sociedad lo ha hecho, aunque esta promesa de satisfacción solo resulta atractiva siempre y cuando los deseos no sean del todo satisfechos.
La realidad es que la no satisfacción es el motor de la economía. Y  esta permanente insatisfacción se sustenta por dos vías:

1- Denigrar y devaluar los productos al poco tiempo de haber salido, sacando otros nuevos (obsolescencia programada).
2- Satisfacer cada necesidad o carencia de tal forma que dé pie a nuevas necesidades o carencias.


La sociedad consumista triunfa solamente si mantiene a sus miembros insatisfechos, y esta situación va más allá de la insatisfacción. En la sociedad consumista, la satisfacción momentánea implica una felicidad momentánea. La condición, no obstante, que mantiene funcionando a la sociedad del consumismo es la insatisfacción y, por lo tanto, la infelicidad.

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